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Después de dos semanas en Turquía y tras liberarme un poco del estrés, he encontrado un rato para dedicarle al blog y aunque Nerea me lleve algo de ventaja, aquí estoy con esta entrada. Llevo 15 días de papeleos, universidad, móvil, piso… y cien mil cosas que aún ni siquiera he terminado de hacer, pero esto es ERASMUS y todos los principios son “duros”. Aún así, he de decir que poco a poco las cosas van tomando forma y ya estoy casi perfectamente instalada en mi nueva ciudad, Izmir.

Cuando leí la primera entrada del blog dije “esto es exactamente lo que me está pasando a mí en este momento de mi vida”. Dejar una ciudad en la que llevo viviendo toda la vida y que empezaba a quedarse un poco pequeña para mí, instalarme en un nuevo lugar, vivir con compañeros de piso, aprender a sobrevivir por mí misma… Todo este tipo de cosas; y pensé en hacer una entrada similar pero más centrada en lo que es vivir fuera de casa porque te vas de ERASMUS.

Si estás pensando en pedir una beca ERASMUS lo primero que deberás hacer será comprar una carpeta para guardar todos los papeles que tendrás que rellenar, firmar, copiar y entregar (será tu gran compañera de viaje e irá contigo allá a donde vayas) y después, elegir un destino, ¿y qué te puedo decir acerca de esto? No hay ningún criterio para tomar esta decisión, es algo personal y que depende únicamente de ti. Puedes tener en cuenta el dinero que te vayan a dar en la beca y el nivel de vida del país al que vas a ir, el clima, la universidad en la que vas a estudiar, el idioma… Lo importante es que escojas el lugar que quieres para ti. Y tal y como me llevan preguntando todo un año, ¿por qué Turquía?

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“¿Y por qué no?” solía ser mi respuesta. Lo que personalmente buscaba viniendo a este país era un gran contraste cultural, irme al lugar más diferente en todos los aspectos que pudiera encontrar. Esto no se debe a que no me guste el lugar en el que vivo, ni a que estuviera escapando de mi ciudad, al contrario. Lo que quería era vivir una gran experiencia, de la que poder aprender mucho más que lo que me ofrecen las asignaturas del convenio. Una gran ciudad, un gran campus, otro tipo de comida, otra forma de vida, de ser… Y es lo que día a día voy descubriendo por aquí.

Una vez que hayas decidido tu país de destino, tendrás que hacer una prueba de idioma o certificar tu nivel en el idioma que “utilizarán” en la universidad a la que vayas. Y digo “utilizarán” porque cuando llegas a tu destino te encuentras algunas sorpresas. En mi caso yo no tenía ningún certificado de la escuela de idiomas o nada parecido así que tuve que hacer la prueba. Es un examen tipo test con tres opciones, poco objetivo en mi opinión. Con la nota de esta prueba, tu expediente académico hasta la fecha y puede que también algún punto extra por participar en programas de ayuda a estudiantes ERASMUS (si es que tu universidad lo tiene) se obtiene una nota media con la que te colocarán en un ranking con el resto de solicitantes de tu facultad. Cuanta más nota tengas, más arriba estarás en el ranking y más fácil será que te vayas al primer destino que has elegido (yo tuve que elegir cinco y tuve la suerte de ir a mi primera opción).

Cuando salen los destinos finales, por fin sabes si puedes ir o no al lugar que quieres y empieza lo bueno, el papeleo. Y aquí es donde comenzarás a oír hablar de tus futuros queridos Application Forms,  Learning Agreements, Aceptance Letters y demás documentos que rondarán tu cabeza constantemente desde ese momento.

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La Application Form es la solicitud del ERASMUS y en ella tendrás que rellenar tus datos con el programa de intercambio que vas a realizar, tu universidad de origen y de destino, el número de tu acuerdo, los nombres de tus coordinadores, la duración de tu estancia…

Después llega el Learning Agreement en el que tienes que conseguir convalidar las asignaturas que se supone que cursarías en tu país por las que vas a cursar en tu destino. Y aquí empieza la odisea, aunque le eches cien mil horas, intentes cubrir todos los créditos, tener las mismas asignaturas cada cuatrimestre (si es que te vas dos) y que más o menos sean parecidas a las que tendrías en tu país; incluso aunque creas que lo has hecho todo perfecto y tu coordinador lo haya firmado, vas a llegar a tu destino y VAS A TENER QUE CAMBIARLO. Esto es así, es una realidad. No lo digo porque me haya pasado a mí, que también, sino porque a todos los ERASMUS que he conocido estas dos semanas les ha pasado. Así que, no seáis tan tontos como yo, haced una chapuza de convalidaciones y ya lo cambiaréis todo cuando lleguéis a vuestra nueva universidad.

Lo que viene después depende un poco de lo que te pida tu universidad de destino, por  ejemplo yo tuve que contratar un seguro sanitario privado (con MAPFRE, que es la empresa que tiene convenio con mi universidad) porque en Turquía la tarjeta sanitaria europea no es válida. También me pidieron mi historial académico hasta el momento  y conozco gente a la que le han pedido un CV, así que esto es un poco variable.

Cuando entregues todo esto en tu universidad y se lo mandes a la de destino, te llegará la esperada y deseada Acceptance Letter, el papel que afirma que eres un estudiante ERASMUS de la nueva universidad y cuando la tengas te sentirás feliz, MUY FELIZ, y si eres tan sentido como yo, darás saltos de alegría y llorarás de emoción.

Ahora ya lo tienes casi todo, tendrás que firmar y leer cosas como el Convenio de Subvención, en el que aceptas las condiciones de la beca, o el Impreso de Datos Bancarios, en el que indicarás en qué cuenta quieres que te ingresen el escaso dinero de la beca, o la Carta del Estudiante, en la que constan tus derechos y deberes como estudiante ERASMUS; pero todo esto es relativamente fácil si lo comparas con todo lo anterior y lo que vendrá después.

Por haber escogido Turquía como destino, yo he tenido que hacer algunas cosas “extra”; como ya he dicho, he tenido que contratar un seguro (pedid que os lo traduzcan al inglés desde el principio, porque tarde o temprano vais a necesitar hacerlo) y también he tenido que solicitar un visado (siempre previamente al viaje), pero esto no es necesario en la mayoría de los casos y países europeos.

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Además, yo me he traído mi historial médico (nunca se sabe lo que te puede pasar) y me creé una cuenta bancaria en ABANCA. Escogí este banco porque ofrece una tarjeta con la que puedes sacar dinero en cualquier parte del mundo sin comisión hasta cuatro veces al mes, y si sacas dinero más veces sólo tienes que pagar 1€ (esta oferta también la tiene EVOBANK). Sólo hay que pagar 30-40€ para hacerla por un seguro de un año que después puedes cancelar. Hice esto porque me pareció más sencillo que crear una cuenta en un banco turco.

Con todo esto ya estás listo para irte, sólo tienes que comprar el vuelo (cuanto antes lo hagas, más barato será), hacer tu maleta, despedirte de tu gente, reír, llorar y marcharte.

¿Y qué pasa cuando llegas? Aaaamigo, agárrate, porque si creías que ya habías pasado lo peor… EL PAPELEO DE VERDAD empieza ahora, cambiar todo el Learning Agreement porque resulta que finalmente las clases no son en inglés, el Certificado de Inicio de Estancia, cambios en el Convenio de Subvención y toda clase de catastróficas desdichas a las que te tendrás que enfrentar para poder vivir en tu nueva ciudad.

Yo a día de hoy aún sigo haciendo malabares con el Learning Agreement, firmando un Convenio de Subvención nuevo porque han cambiado alguna clausula y recorriéndome la Oficina de Internacionalización casi a diario. Pero estoy segura de que es un “esfuerzo” que merece la pena, que al final cuando ponga en la balanza todo lo que voy a aprender y a disfrutar este año en Turquía pesará mucho más que todos los papeles que he tenido que hacer.

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